Ámbito de actuación 5
La habilidad no conoce géneros

La industria del papel se está transformando; y con ella, los requerimientos. Donde antes predominaba la fuerza física, hoy el conocimiento y la disposición para aprender marcan el camino. Nosotros apoyamos activamente esta transformación. Con una cultura empresarial que abre puertas, con programas de educación continua específicos, y una visión de los potenciales, independientemente del género. Tres mujeres cuentan sus experiencias.


Annunziata
Fortino
Ingreso por cambio de actividad laboral con sistema
Annunziata “Annu” Fortino inició su vida profesional de una manera totalmente práctica: como mecánica industrial. Más tarde obtiene la titulación de acceso a una escuela superior de ciencias aplicadas y estudia ingeniería mecánica. Cuando llega a Koehler Paper, no tenía ninguna formación en tecnología del papel, pero sí mucha curiosidad sobre el material. “Honestamente, no tenía una idea clara de cómo un árbol se convierte en papel”, cuenta con una sonrisa. Esto cambió rápidamente. La teoría de la tecnología del papel la aprendió en el Centro del Papel de Gernsbach, y la práctica dentro del trabajo de laboratorio y en muchos cursos internos. “Me entusiasma lo bien estructurada que estuvo la integración. Precisamente por ser alguien que ingresó por un cambio de actividad, a mí me ayudó mucho”, dice Fortino.
Precisión en el laboratorio
Dos años más tarde dirige el departamento de control de calidad en Koehler Paper en Kehl. Por las mañanas revisa en la computadora los valores de los papeles que han salido en la noche y el día anterior de las máquinas: ¿Están el grosor, el gramaje y la rigidez en el rango deseado? En la luz rasante, examina la superficie de los papeles de empaque flexibles. Tiene que ser impecablemente lisa, sin ranuras, defectos o partículas de suciedad. Especialmente laborioso resulta el test de si está intacta la barrera de oxígeno: En el laboratorio, Fortino pone discos de papel redondos en el equipo que mide durante las siguientes 24 horas cuánto oxígeno deja pasa el material. Si el valor es demasiado alto, comienza la búsqueda de fallas con los y las colegas de tecnología de procesos, producción y servicio técnico al cliente.
Cerca de las personas
Aunque las colegas son más bien escasas. En todo el Grupo Koehler, la proporción de mujeres es de un 17 por ciento, muchas trabajan en la administración. De las 28 personas que le reportan a Fortino, solo tres son mujeres. Esto no le molesta: siempre ha trabajado sobre todo con hombres, y recalca: “Nos tratamos de forma profesional y respetuosa, independientemente del género.” Lo que más aprecia de su puesto es que se mantiene cerca del equipo, porque: “Me gusta salir de la oficina y hablar con las personas.”

“Me entusiasma lo bien estructurada que estuvo
mi incorporación como
profesional procedente de
otro sector.”
Annunziata Fortino,
directora del departamento de control de calidad en Koehler Paper


Sabrina
Basler
El programa de talentos como trampolín
Sabrina Basler lo tiene bien claro: “Yo quiero seguir desarrollándome como persona”. Tanto más gusto le da entonces haber sido seleccionada para el programa de talentos: el formato de desarrollo para personal cualificado con potencial para asumir más responsabilidad. Durante dos años se reunirá una y otra vez con colegas de todas las áreas del Grupo Koehler, para aprender lo que se requiere para una carrera de personal cualificado o de directivo. Administración de proyectos, comunicación y técnicas de solución de problemas, son algunos de los temas de la lista. Equipos pequeños trabajan en proyectos estratégicos que son relevantes para el desarrollo positivo ulterior de la empresa. Los resultados se le presentan al consejo directivo. “Estoy emocionada de trabajar con personas de otras áreas y plantas, con las cuales no había tenido mucho que ver hasta ahora”, dice Basler. Ella aprecia el compromiso de su empleador: “Siempre se nos da la posibilidad de seguir desarrollándonos si mostramos iniciativa.”
De la biología al papel
Y le gusta la actitud abierta de la empresa: La disposición para aprender nuevas cosas es más importante que el currículum formalmente perfecto. ¿Una bióloga como ingeniera de producción en una máquina productora de papel? Esto es poco común incluso en Koehler Paper, pero –como se ve– no imposible. Basler se integra cuando se estaba construyendo la línea de producción de papeles para empaques flexibles. La planta de tratamiento de aguas residuales debe dimensionarse en consecuencia. A través de la tecnología de proceso, ella llega finalmente a la producción. Para entender realmente a las enormes máquinas productoras de papel, trabaja un año en régimen cuatro turnos, y pronto se hace cargo ya de una responsabilidad directiva. “Aprendí a hacer papel haciéndolo”, recuerda Basler. “Tomando decisiones independientemente por las noches es cuando se aprende más.”
Ahora, su trabajo se realiza de nuevo durante el día. Entre el escritorio y la máquina productora de papel, optimiza la calidad del producto y procesa las reclamaciones.
Lo que impulsa a Sabrina Basler es la combinación de técnica, responsabilidad y la posibilidad de mejorar visiblemente los procesos. Y el programa de talentos le da exactamente el escenario que desea tener para ello: cerca de las personas, cerca de la técnica, y con una visión hacia lo que puede ser lo próximo en llegar.

“Siempre se nos da la posibilidad
de seguir desarrollándonos si
mostramos iniciativa.”
Sabrina Basler,
ingeniera de producción en Koehler Paper

Virginie
Massias

Dirigir significa escuchar
Virginie Massias estudió ingeniería mecánica con especialidad en tecnología energética y de accionamientos. Tras años en una empresa proveedora de la industria automotriz, creció en ella el deseo de tener un mayor sentido en su trabajo. “Quería desarrollar un producto que se pudiera reciclar”, dice. El mundo del papel ofrecía precisamente eso. Ahora dirige el equipo de tecnología de procesos: cuatro hombres, una mujer.
Ensayos durante la operación en curso
Juntos planean los ensayos y los evalúan más tarde: ¿Puede una máquina funcionar más rápido? ¿Se puede sustituir una materia prima por otra sin afectar la calidad del papel? Todo esto no en instalaciones de prueba, sino integrado en la producción en curso de las máquinas productoras de papel “Por eso tenemos que documentar exactamente cualquier cambio”, explica Massias.
Conversaciones individuales en lugar de una solución única para todos.
Con su equipo, ella asume la responsabilidad por los procesos sin problemas y las decisiones claras. Cuando se hace cargo de la dirección, es consciente: Solamente la competencia profesional no es suficiente. Por eso participa en el programa básico de liderazgo, cuyo objetivo es facilitar la transición a su nuevo puesto. Cuatro módulos, desde los fundamentos del liderazgo hasta la gestión de conflictos, le ayudan a definir con mayor claridad su compresión del rol. “Está súper bien hecho: una buena mezcla de teoría, ejercicios prácticos e intercambio de unos con otros”, dice Massias. Especialmente valioso fue para ella darse cuenta “de qué diferente forma funcionan las personas”. Para responder mejor a las necesidades de todos, ahora realiza regularmente conversaciones individuales con los miembros del equipo. Lo que más valora de su entorno es que se habla mucho entre todos. “Si se tiene un problema, se puede hablar al respecto”, y eso era completamente distinto en el gran grupo empresarial en el que antes trabajaba, dice.
El hecho de que la industria del papel todavía esté marcada por hombres en muchas áreas, no le molesta a Virginie Massias. Ella hace su mejor esfuerzo, y desea mejorar cada vez más. Su ejemplo y el de sus colegas femeninas lo muestra: Instalaciones modernas, procesos digitales y auténticas posibilidades de desarrollo hacen que el trabajo en el Grupo Koehler sea atractivo para todas las personas que quieren cambiar algo.

“Está súper bien hecho: una buena mezcla de teoría,
ejercicios prácticos e
intercambio de unos
con otros.”
Virginie Massias,
directora de tecnología de procesos en Koehler Paper